La buena noticia es que no estamos condenados a repetir nuestros patrones.
Nuestro cerebro posee una capacidad extraordinaria llamada neuroplasticidad.
Podemos aprender.
Podemos desaprender.
Podemos observar nuestras reacciones.
Podemos cuestionar nuestras creencias.
Podemos comprendernos mejor.
Y podemos elegir caminos distintos.
La adaptación nos ayudó a llegar hasta aquí.
La conciencia nos permite decidir hacia dónde queremos ir a partir de ahora.

